Seguro que la sensación te suena. Estás hablando con alguien y notas que esa persona no te escucha. Descubres por qué con una rápida mirada: está contestando un mensaje de WhatsApp, o mirando los likes en alguna red social. En definitiva más pendiente del teléfono que de la persona que tiene enfrente.
Y al revés exactamente lo mismo. Es prácticamente imposible que nunca te hayan reñido o llamado la atención por estar más pendiente de tu smartphone que de la persona que te está hablando.
Nos pasa a todos y se llama phubbing, una palabra que sale de fusionar en inglés teléfono (phone) y snubbing (ignorar). Es incómodo, molesto e irritante pero lo hacemos más de lo que nos gusta reconocer. España es, según un estudio de Pew Research, el séptimo país del mundo con mayor penetración del smartphone, por delante de otros como Estados Unidos, Francia o Alemania. Hasta un 79% de la población usa estos dispositivos. Y en algunos casos también abusan de ellos.
El caso es aún más preocupante entre los jóvenes. Hasta un 87% de los adolescentes prefiere comunicarse a través de la pantalla del móvil que cara a cara. Y esto tiene consecuencias. Escondernos detrás de la pantalla crea una dificultad para enfrentarse a las emociones, lo que se traduce en que cada vez más jóvenes y adolescentes opten por terminar con una relación de pareja por Whatsapp, ante su incapacidad por manejar las emociones de una ruptura.
