No referimos a la Comunidad Autónoma de Madrid. La Administración autonómica ha tomado partido y a continuación ha mirado para otra parte. Ha tomado partido porque ha publicado una Orden en la que expresa que la jornada partida es la jornada ordinaria, y después ha puesto todo en manos de los padres y las madres, el profesorado, los centros, las asociaciones de madres y padres y los ayuntamientos. Es decir, ha trasladado la responsabilidad a otros, colaborando en que se produzca un cierto caos y numerosos desencuentros.

¿Y los Ayuntamientos? No tienen competencias en educación y con frecuencia navegan sin orientación. En algunos casos sin técnicos en la materia y, con frecuencia, cambiando de rumbo según el partido político que gobierne o dependiendo del talante de la persona que dirija la concejalía correspondiente. Esto tampoco beneficia a la institución escolar ni a la comunidad educativa.

En las Órdenes anteriores a la actual, para poder realizar el cambio a jornada continua en un colegio, se exigía a los ayuntamientos un plan de actividades extraescolares para que el alumnado cuyas familias no pudieran hacerse cargo de sus hij@s a partir de las 14:00h, pudieran disponer de este servicio de forma gratuita. Ahora, este papel que antes asumían los ayuntamientos -en particular, las Juntas Municipales- se presupone a las AMPAs que, en caso de querer/poder cumplir este papel, ofrecería actividades no gratuitas, lo que no siempre es asumible por las familias. En otras palabras, si una familia no puede atender a su hij@ debido al cambio de horario en el centro escolar, nadie – ni el colegio, ni las administraciones local ni autonómica- va a solucionarle el problema, ya que no hay obligación de que así sea.

Fuente: documentación FAPA, «Jornada Escolar»