Cuando uno se aburre, lo único que aprende es a aburrirse. Y esto ocurre tanto si se trata de una clase de geografía, como de historia o de «mates».
Cuando no se tiene más que un derecho, el de obedecer, se aprende inevitablemente a no intentar nunca saber por qué se hace lo que se hace. Se aprende a no plantearse nunca interrogantes, se aprende a no pensar.
Cuando le fuerzan a uno a aprender, se aprende que aprender algo resulta penoso, y no facilita en absoluto las cosas el hecho de que el profesor explique que más tarde, en la vida, será absolutamente necesario saberlo.
Uno aprende a ser irresponsable y a depender de otros, aunque saques en todo las más altas calificaciones. Si siempre hay que hacer las cosas de la misma forma, sólo se aprende una manera de hacerlas. Y después no será fácil apañárselas en todas las situaciones nuevas que inevitablemente se presentarán.
Para aprender inteligentemente y útilmente es preciso ante todo:
tener ganas de hacerlo;
encontrar interesante el tema;
entender por qué se aprende;
participar;
poder trabajar el tema uno mismo;
poder trabajar el tema con los compañeros.
Extracto de El Libro Rojo del Cole, escrito en 1970 en Dinamarca, por Søren Hansen y Jesper Jensen. Este libro se extendió rápidamente por toda Europa y por América. Se distribuyó en España de forma clandestina por Ediciones Utopía, y en 1979 lo editó Nuestra Cultura con viñetas de Romeu. Fue prohibido por el Ministerio de Cultura después de ser denunciado por la Federación de Padres de Familia, según lo cual estaba «redactado intencionalmente para minar los principios de la democracia y el respeto por las instituciones sociales: familia, escuela».
