Todos estaremos de acuerdo, supongo, en que en la etapa de Educación Infantil, los principios metodológicos que deben seguirse se basan en la actividad, en el juego, en la manipulación, en los intereses de los niños, en el aprendizaje significativo, la naturaleza, la libertad…
Qué bonita esta etapa, qué bonito cuando eras pequeño, cuando estabas sentado en tu mesas con tus compañeros, cuando compartías el material con ellos, cuando si algo no sabías hacer siempre había alguien que te ayudaba. Lo he vivido desde dentro, y desde fuera también. Ver a los niños, cómo aprenden divirtiéndose, como para ellos llegar al colegio es una alegría, cómo jugando van aprendiendo sin esfuerzo alguno…
Y..de repente…
Tienes 5 años, o quizás 6 y este año que viene…¡eres mayor! Toda la gente te lo dice, estás contentísimo porque el curso que viene ya serás de los mayores del cole, ¡pasarás a Primaria!
Pero…
Resulta que no es oro todo lo que reluce y que en muchos centros, el cambio que hay de una etapa a otra, no se realiza adecuadamente. Sí, es cierto que hay medios para ello, que la transición se tiene que planificar por parte del centro, que hay coordinación entre los docentes de una etapa y de la otra, pero si la metodología que se empela en Primaria sigue siendo tan distinta de la de Infantil, por mucho que se planifique la transición…mal vamos.
Seguramente en muchos centros, quiero pensar, en Primaria la actividad se sigue basando en trabajos cooperativos, en sentarse con tu grupo, en compartir ideas, en trabajar por proyectos, en los intereses del alumno, en actividades manipulativas antes que solamente libros y fichas…
O quizás soy muy ilusa si pienso esto.
Pero lo cierto es que sé que muchas veces esto no se hace así. Y sé de clases de Primaria en las que los alumnos ya están desde primer curso sentados de uno en uno, en las que se basan sobre todo en los libros de texto, en las que los profesores preguntan cada día textualmente lo que dice el libro para que el alumno lo diga de memoria…
Y no hablo de mi época (que ya hace casi 20 años que yo iba a primero de esta etapa) sino que hablo de casos actuales.
Lo cierto es que si la legislación te obliga a que durante esta etapa se realice una evaluación diagnóstica sobre unos contenidos fijados por el gobierno, poco puedes cambiar. ¿O sí? Cierto es que los contenidos pueden ser unos (no nos vamos a meter ahora en si los contenidos son los más acertados o no, si la cantidad es adecuada ect.), pero la metodología para aprenderlo depende totalmente de la voluntad (y la formación) del profesor (teniendo en cuenta que el centro escolar te dé total libertad para emplear una u otra, que si tienes que coordinarte con el profesor paralelo tengáis que usar la misma, etc.). pero si el profesor quiere siempre se puede hacer algo.
Obviamente con grupos menos numerosos se podría hacer mucho más, pero así, algo seguro que también.
Si nos fijamos en el Real Decreto de enseñanzas mínimas de esta etapa, vemos cómo la metodología empleada en la etapa de Infantil brilla por su ausencia en Primaria. Palabras como juego, actividad, manipulación, naturaleza, libertad, etc. no aparecen en un apartado específico de metodología, sino que por ejemplo la palabra manipulativo solo aparece relacionada con la plástica o con la geometría.
Algo bueno que incorporó en su día este Real decreto son las competencias básicas. Se explica la contribución de cada una de las áreas a cada competencia y con ellas se enfoca la educación hacia una actuación en la sociedad. Está muy bien planteado pero lo cierto es que no sé si se trabaja así realmente, o si se enfoca de verdad todo hacia la vida real, si se siguen usando la actividad, el principio del interés (¿o es que ya a esta edad aprenden aunque no les llame la atención?)
Y sobre todo la cooperación (esto sí que aparece nombrado muchísimas veces en el Real Decreto), o si esto se limita a momentos puntuales y aislados, a “este mes toca un proyecto” pero el resto del año se emplea el libro y se evalúa lo que aparece en el libro y tal y como aparece en el libro (claro, si se ha enseñado con éste, no se va a evaluar de manera distinta, puesto que el aprendizaje ha sido memorístico).
Y llegados a este punto, os pido que nos fijemos en este fragmento de texto, porque ya estoy hablando de todo y cuando se habla de todo a la vez, al final se acaba hablando de nada:
“No sólo es inútil, por ahora, el jardín de infancia: debemos añadir que es contraproducente. Buen testimonio dan de ello los maestros, que no pueden hacer carrera de estos niños que proceden de los jardines Froebel; y los pobres niños que se resisten a estar quietos horas enteras en los bancos, y protestan durante mucho tiempo contra la horrible imposición de los libros de texto, donde es forzoso aprender muy intuitivamente y según lo exige la naturaleza de la misma cosa, los nombres de las capitales de España, pongo por caso, en orden alfabético.
¿Deberían continuarse aplicando los principios del jardín de infancia, y con ellos el trabajo manual más allá de la escuela? Según las ideas que hemos ido desenvolviendo, la respuesta es obvia. Aquellos principios deberán continuar mientras la educación continúe, porque no hay otros por los cuales pueda regirse.”
Lo escribió Manuel Bartolomé Cossío, que formaba parte de la ILE (Institución Libre de Enseñanza, que intentó reformar la educación en España), y lo escribió en 1883. Han pasado 130 años y sus ideas siguen teniendo vigencia.
Porque cuando habla de que los maestros se quejan de que sus alumnos no pueden estar quietos en la silla, o de que se portan mal, o de que no les gusta estar haciendo deberes, etc. se podría llegar a pensar que es que vienen de una etapa en la que se les ha permitido todo (cambiemos jardín de infancia por Educación Infantil) e incluso echarle la culpa a esto (obviamente aquí Cossío emplea la ironía).
Pero lo cierto es que el cambio tan grande de una etapa a otra, básicamente por lo que dice Cossío sobre la metodología que se emplea, se deja de usar aquellos que se manipula, aquello que necesita actividad, se quiere una clase quieta, estática en la que los niños estén concentrados estudiando o haciendo deberes.
Cuando no se aprende así. Y muchos autores llevan incluso siglos intentando demostrar que lo que mejor se aprende se hace por interés y usando el propio cuerpo, manipulando objetos y realizando experiencias.
Y se dirá que no tienen que aprender solo lo que les interese. Cierto, pero ya nos encargaremos de hacerles ver que algo tiene interés, porque si se lo intentamos, imponer poco se conseguirá.
Fuente: http://allegramag.es/wp/se-deben-emplear-en-primaria-los-principios-de-infanti/
